No llegamos a tiempo para hacer el amanecer, pero si que pillamos la atmósfera fría de las primeras horas de la mañana.

Y algo de niebla en el valle.

Y empezamos a bajar en dirección al mar.

Por el camino no encontramos muchos árboles secos. Más tarde, ya a la vuelta, nos adelantó un grupo de personas que iban comentando que varios años atrás hubo bastantes incendios en esos montes y que realmente daba pena pasear por ellos, por lo arrasados que estaban. Pero que hacia algunos años, que se cuidaban mucho y ahora daba gusto lo bonitos que estaba. Y lo podemos confirmar, el paisaje es precioso.






























