Cuando hice la sesión con Sonia Miranda en el Circo Italiano aproveché un momentito en que la coreógrafa que trabaja con ellos se colgó del aro con forma de corazón y tiré cuatro fotos deprisa y corriendo. La verdad es que ese pequeño momento ha disparado mi admiración hacia la gente que viene de la danza y su capacidad para controlar su cuerpo y crear preciosas figuras con él.